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¿Cuándo está bien el software de seguimiento para niños y cuándo no?

Emma McGowan 8 feb 2021

Este año por el Día de Internet Seguro, estamos echando un vistazo al software de seguimiento para menores.

La tecnología ha hecho que sea más fácil que nunca para los padres saber dónde están sus hijos, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Y hay muchas opciones, desde software encubierto que el niño no conoce hasta registradores de teclas que rastrean todo lo que escriben así como el "Find my iPhone". Pero, ¿ es realmente buena idea utilizar este software? ¿Y Cómo se diferencía de los acechadores?

La respuesta según la psicóloga infantil Catalina Knibbs (sitio en inglés), que se especializa en el trauma cibernético, Dice a Avast que "hay una enorme diferencia entre seguimiento encubierto y abierto". "siempre se trata de la intención", dice Knibbs. "Cuando se trata de acecho, normalmente hay otras intenciones y modus operandi".

Ella también cree que hay ciertas circunstancias en ciertas familias donde algunos tipos de software de seguimiento es absolutamente necesario, Por ejemplo, si hay médicos con problemas como con un paciente suyo que tenga un trastorno que le hace perder el conocimiento, o como una paciente que camine a casa sin saber la ruta. "En esas circunstancias sí", dice Knibbs. "Porque en realidad se trata de cuidar del niño, en lugar de ser un padre autoritario".

Sin embargo, si no existen circunstancias atenuantes, entonces "quizás sea un poco intrusivo para esos niños", dice Knibbs. Además, en el Reino Unido, si el niño no tiene 13 años o más, instalar un software de rastreo sin su conocimiento podría estar infringiendo la ley.

Cómo hablar con tu hijo sobre el software de seguimiento

Pero hay una gran variedad de razones por las que un padre puede optar por utilizar un software de seguimiento en el teléfono de sus hijos, y si ese eres tú, Knibbs dice que debes de tener una conversación con tu hijo al respecto. Y mientras esas conversaciones se centran el software, "no se trata de software en absoluto". "No se trata de la tecnología", dice Knibbs. "Se trata de las relaciones, se trata de humanidad". 

Instalar software sin hablar con tu hijo al respecto, dice Knibbs, "genera desconfianza entre el niño y los padres, al igual que en las relaciones románticas". "Eso es realmente una violación de la libertad, los límites y el consentimiento", dice Knibbs. "Es una traición. Y también refuerza la idea de que sus padres no confían en ellos ante el mundo, por lo que el comportamiento se vuelve secreto. Al final eso no es muy útil". Knibbs centrarse en la atención , en lugar de "rastrear" o "acechar" o la falta de confianza.

También es importante enfatizar tu papel como padre y tener claro lo que los niños pueden esperar, probablemente no les gustará, pero conociendo y manteniendo tus límites y las razones para ellos, son esenciales. "Es mi trabajo como padre asegurarme de que estás a salvo: legal, moral y éticamente", Knibbs sugiere decir "Y si no hago bien mi trabajo, podrías sufrir algún daño".

Los padres también pueden enmarcar la conversación en torno a un paso hacia la independencia, en lugar de que una restricción adicional en la vida de un niño. Knibbs utiliza el término "facilitando la independencia" para describir el proceso de un niño alejándose gradualmente de sus padres de una manera segura, confiable y que les permita crecer. "No puedes aprender a ser independiente hasta que seas independiente", dice Knibbs. "Es como si tú quisieras aprender a caminar por la cuerda floja, tienes que caminar por la cuerda floja, no puedes simplemente pensar sobre ello y luego afirmar que sabes hacerlo".

En el caso del software de seguimiento en un télefono, la independencia facilitada podría verse como software que rastrea dónde está un niño en todo momento cuando está en la escuela primaria y pasar a una conversación sobre por qué mamá podría usar Find My iPhone si su hijo de 15 años no llega a la hora que debería. Es una relajación gradual y apropiada para la edad del monitoreo digital y la restricción acompañada mediante una conversación franca y abierta en cada paso del camino. El proceso se puede comparar a otros cambios en las restricciones que ocurren a medida que los niños crece, como una hora de llegada más tarde o poder salir con sus amigos por su cuenta.

El seguimiento excesivo puede tener efectos negativos graves

Muchos padres ponen mucha esperanza en el software de seguimiento, racionalizando que protegerán a los niños como si fueran una "niñera digital". Pero, en realidad, el software de seguimiento no puede evitar que les pase algo malo a sus hijos. Podría ayudar después, pero no es el realidad una herramienta preventiva. Y el seguimiento excesivo o innecesario de un niño puede conducir a comportamientos y resultados para el niño. Por ejemplo, un niño que sabe que su teléfono tiene el software de seguimiento puede optar por dejarlo en la casa de un amigo o incluso en su propia casa.

El software de seguimiento también puede obstaculizar la capacidad de un niño para crecer y volverse independiente. Knibbs dice que tener ese software en su teléfono puede hacer que un niño o adolescente se sienta como "Mamá está de pie a tu lado mientras estás con tus compañeros". Y si los padres de sus amigos no están rastreando a sus hijos, también puede hacer que sienta como si algo estuviera mal con ellos que hace que sus padres sientan la necesidad de realizar un seguimiento. "Déjalos crecer", dice Knibbs. "Que lo intenten ellos mismos". 

Finalmente, lo que sucede en nuestra niñez se convierte en cómo actuamos  como adultos. Knibbs piensa que es posible que los niños que son seguidos de manera encubierta o exagerada por sus padres podrían volver a representar ese comportamiento con una pareja romántica en el futuro. Probablemente tendrán problemas de confianza, infiltrarse en el teléfono de su pareja o comprobar si su pareja está arrastrándoles.

"Lo que sucede en nuestra niñez se convierte en cómo actuamos como adultos", advierte Knibbs. Da miedo no saber dónde están tus hijos. Y es tentador liderar una solución tecnológica en lugar de tener las duras conversaciones y negociaciones con tu hijo. Pero, dice Knibbs, "no se trata de tecnología. Se trata de la paternidad". O, para pensarlo de otra manera: crianza con ayuda de tecnología.